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La fumonisina, micotoxina presente en el maíz, constituye el mayor riesgo para los alimentos para animales, según encuesta global de Biomin

La fumonisina (FUM) es actualmente la micotoxina más preocupante en Latinoamérica, incluido Brasil. De las 5.485 muestras, el 69% estaban contaminadas, como muestra la edición 2020 de la Encuesta Mundial de Micotoxinas de Biomin, que acaba de concluirse. En el mismo período de 2019, la tasa de contaminación con FUM era del 74%.

 En términos globales, la encuesta ha incluido 74 países de varios continentes. Se recogieron 15.544 muestras de materias primas como maíz, trigo, soja y sus subproductos, así como alimentos para animales, y se realizaron 68.683 análisis. 

 “La contaminación de ingredientes usados en alimentos para animales con micotoxinas es un problema global. Los cambios climáticos crean un ambiente favorable para la propagación de hongos, incluidos los del género Fusarium, lo que contribuye al aumento de la contaminación de los cultivos. Actualmente, la mayor fuente de contaminación con fumonisinas en Latinoamérica es el maíz que, a su vez, es la principal materia prima usada en alimentos para animales en esta región. Esto evidencia la necesidad de establecer programas de monitoreo y control de estas sustancias”, afirma Tiago Birro, Gerente de Producto de Biomin para Latinoamérica.

 El consumo de materias primas de calidad es un factor decisivo para el buen desempeño productivo de los animales. Hay que tener atención constante para identificar las micotoxinas, lo que es una tarea compleja. “La posibilidad de contaminación es muy alta. Los compuestos tóxicos son producidos por hongos que, a su vez, proliferan rápidamente en ambientes con excesiva humedad”, advierte el experto de Biomin.

 Otra micotoxina que es preocupante en Sudamérica es el deoxinivalenol (DON), que ha sido encontrado en el 53% de las muestras analizadas. Esta micotoxina también es producida por hongos del género Fusarium. Según la Encuesta Mundial de Micotoxinas de Biomin, esta micotoxina constituye un gran desafío en Norteamérica, donde está presente en el 79% de las muestras analizadas, mientras las fumonisinas han sido detectadas en el 50% de las muestras.

“La clave para el control de las micotoxinas es la prevención según las características de cada lugar. A partir de esta idea, desarrollamos una tecnología exclusiva para calcular el grado aproximado de contaminación con micotoxinas en los granos durante la cosecha. Por medio de algoritmos robustos, que son actualizados cada hora a partir de los datos obtenidos en 61.000 estaciones meteorológicas de todo el mundo, la Herramienta de Predicción de Micotoxinas de Biomin es capaz de prever el riesgo de contaminación en maíz y trigo”, explica Tiago Birro.

El desafío de la ocurrencia de múltiples micotoxinas en todas las regiones analizadas se ha vuelto cada vez más común y puede acarrear grandes perjuicios a la cadena de producción de alimentos. En el 84% de las muestras fueron detectadas 10 o más micotoxinas y sus metabolitos, con un promedio de 29 sustancias distintas.    

 “Este es un problema real y se necesita una especial atención y nuevas tecnologías para combatirlo. La Herramienta de Predicción de Micotoxinas de Biomin utiliza diversos parámetros, tales como el efecto del clima sobre el cultivo, el hongo, la bioquímica de la producción de micotoxinas y la interacción entre estos factores. Con toda la información disponible, los productores estarán mejor preparados para enfrentar este terrible desafío y así podrán proveer insumos seguros y de mayor calidad a la cadena de producción animal”, añade el gerente de Biomin para Latinoamérica. 

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